Un buen café caliente. Ver una película en el cine. Un rico pastel. Llegar a casa y que te hayan preparado la cena. Un baño relajante. Oír por casualidad como alguien dice algo bonito de ti. El comienzo del verano. Las flores en primavera. La compañía en una tarde lluviosa de invierno. Leer un buen libro. Hacer un viaje inesperado. El final de una serie que te gusta. Hacer un regalo. Escribir un diario. Escuchar como rien unos niños. Enamorarse. Ver sonreír a una madre. Volver a ver a alguien a quien extrañabas. Que suene en la radio tu canción favorita. Un beso. Reír hasta que te duela. Sorprender a alguien. Que te sorprendan. Unos zapatos bonitos. Encontrar el vestido perfecto. Una mirada dulce. Que te digan piropos. La adrenalina que descargas en algunas atracciones. Una ducha de agua fría en verano. Un masaje. El olor a limpio. Entrar por primera vez en tu casa. Descubrir rincones maravillosos. Visitar monumentos grandiosos. Que te digan que te quieren. Querer a alguien. Vivir.
Nos cuesta mucho entender que lo que vivimos hoy, no lo volveremos a vivir mañana. Rara vez comprendemos que el ayer es el hoy del mañana, y que los días pasan y no se recuperan.
Aprendamos a vivir.
Y tan sólo nos hace falta aprender a caminar...y dejarnos llevar.